Un ratito tranquilo ...
Andalsnes – Stryn

Jornada corta y con dos sitios para visitar en la ruta. De nuevo la carretera de los trolls, y después continuarla por la carretera que recorre la Ruta Dorada que llaman aquí hacia el fiordo Geiranger, uno de los más bonitos de Noruega.

El día amanece feo, incluso lloviendo. Otra vez ha tocado ponerse el traje de agua, con poquísimas ganas y después del día tan fantástico que hizo ayer. De todas formas no parece que vaya a jarrear mucha agua, y de todas formas la ruta es corta. 

La jefa del albergue se ha puesto un poco pesadita con el tema del check out. En teoría el check out es a las 10, y bueno nosotros hemos empezado a empacar a esa hora, pero la mujer dale que te pego con «the key, the key» (que cansina por dios). Nada hemos sacado todo al porche y le hemos dado la maldita llave para que callara.

Empredemos el camino lloviendo, con los trajes de agua. No me puedo mover con tanta ropa, y no es agradable viajar asi, además de cargado. Pero lo dicho, la lluvia tampoco es demasiado fuerte. Llegamos a la carretera de los trolls totalmente cambiada a la del día de ayer. Ayer parecía de cuento de hadas con Trolls bonachones y hoy parece que nos estan esperando arriba para comernos. Entre la lluvia y que arriba parece que ha caido la niebla, el cuento de hoy no tiene buena pinta. Con cuidadin empezamos a subir, y efectivamente conforme subimos la niebla se va cerrando. Tememos el asalto de algún troll a la vuelta de alguna curva tan traicionera, disfrazado en forma de autobús con abueletes turistas o caravana móvil con familia numerosa dentro. Conseguimos llegar a la cima y al final sin trolls a la vista, menuda pena.

Ahora seguimos la carretera que nos dejamos ayer sin hacer y que nos llevará a nuestro destino. La niebla sigue espesa y cuesta ver lo que tenemos delante. Afortunadamente la carretera ya no tiene las curvas imposibles de Trollstigen, pero seguimos entre montañas pero ahora bajando poco a poco. De repente, la niebla desaparece, conforme ha venido se ha ido, señal de que hemos bajado y parece que hasta el tiempo se empieza a arreglar.

Seguimos la carretera 63 y repostamos en Valldal. A todo esto para nuestro regocijo ha salido el sol y lo primero que hacemos en la gasolinera es quitarnos los trajes de agua. Un poquito más adelante de Valldal, tenemos el ferry que nos llevará a la otra parte del fiordo (nada de rutas alternativas, ferry y punto). 

Al otro nos espera la carretera a Geiranger, sigue siendo la 63. Pica hacia arriba, pero buena carretera y con este tiempo un disfrute de vistas. A nuestra derecha dejamos un laguito Eidsvasnet, y un poco más adelante el cartel que anuncia la bajada a Geiranger. Esta bajada pues no es la de los trolls, pero se le aproxima bastante, curvas de 180º y estrechita. Paramos de vez en cuando a inmortalizar las maravillosas vistas: el fiordo rodeado por montañas de más de 1000 metros.

Paramos las motos a la entrada del pueblo y reponemos fuerzas con unos bocatas que ha preparado Belén que están de muerte. Compramos unos souvenirs y a la salida nos encontramos con otro motero español: Juan de Barcelona.

Juan sube solo a Nordkapp. Su montura, una BMW R100 que tiene 35 años, casi na. Nos comenta que el dia 31 tiene que estar en Barcelona de nuevo, y por las caras que le ponemos no parece que le animemos demasiado. Intecambiamos un agradable rato comentando batallitas y la ruta tanto que ha seguido él como la que llevamos nosotros. Juan hacia el norte, nosotros hacia el sur, en Geiranger se han encontrado nuestros caminos.

Dejamos Geiranger, y seguimos la carretera hacia Stryn, nuestro destino final del día. De nuevo la carretera tira hacia arriba. Aconsejados por Juan, decidimos subir a un mirador que hay a 1500 metros  de altura. Hay que pagar 100 krn para disfrutar de las vistas, pagamos religiosamente y allá que vamos.

Estos noruegos, desde luego listos son, las carreteras que las paguen los turistas. Pues la subida al mirador dichoso es más o menos esta filosofía. El primer tramito como que te engañan, asfalto impoluto, sin ningún bache. Pero a la tercera curva, zas, tierra y grava. Que amor le tienen estos tios, desde luego me sacaré el cum laude de off road después de este viaje. Además las pendientes, pues son de aupa, pero como no devuelven el dinero tiramos p’arriba. 

Las vistas espectaculares, si no fueran por la maldita niebla que nos pretende joder estos maravillosos paisajes. Ay, ay niebla caprichosita, el día que nos está dando, pero bueno, se van abriendo claros de ve vez en cuando y alguna foto digna sale. 

De nuevo p’abajo, y ahora sí, directos a Stryn. Este tramo, pues también bonito, con algún glaciar rodeandonos, y montañas escarpadas allá donde mires. Atravesamos varios túneles oscuros y lluviosos. Sí recalco lo de lluviosos, que vas tan tranquilo con la visera abierta, por dentro de un túnel y zasca gotarrón en el ojo. Si casi hemos parado a ponernos el traje de agua.

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