Un ratito tranquilo ...
Sunndalsora – Andalsnes

Etapa corta después del palizón del día anterior. Además el tiempo parece que acompaña.

La carretera que baja de Sunndalsora con buen firme y curvas enlazadas, una delicia para la moto. 
Repostamos, y nos desviamos para buscar primero Kristiansund y luego Eide, que así haremos la famosa carretera del Atlántico.

Y bueno, la carretera del Atlántico, pues en mi opinión un poco decepción. Tantas expectativas creadas, que si el puente de la curva imposible, etc, y bueno sí que tiene su aquel, pero nada del otro jueves comparado con otras cosas. Hacemos las fotos de rigor y seguimos.

Nuestro destino ahora es Molde, donde tenemos que buscar un ferry que nos lleve a la otra parte para ahorrarnos 100 kilómetros de carreteras. Cogemos el ferry sin el estrés de ver si cabiamos o no como en jornadas anteriores y seguimos.

En nada estamos en Andalsnes. Son las 15:35 y para nuestra sorpresas la recepción del albergue está cerrada hasta las 16. Nos toca esperar, pero por lo menos sentados al solete y estirando las piernas.

Una vez hecho el check-in, descargamos, y como vamos bien de tiempo y con el tiempo tan estupendo que hace decidimos hacer la famosa Escalera de los Trolls.

Mucho habíamos leido sobre esta carretera, y la verdad es que hay que perdersela. Una carretera hecha a mala leche para subir una empinada montaña y salvar un desnivel de más de 1000 metros con 11 curvas endiabladas las cuales cada una tiene su nombre. Pendientes del 10ª, puentes que atraviesan una cascada, vistas maravillosas del valle. Disfrutamos cada momento  de las vistas, algunos menos como Manolo que con su vértigo pasa un rato malo malo.

En la bajada nos hacemos la foto de rigor en la señal de «peligro troll», y de vuelta al albergue.

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